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Movilidad

mobility Icons-06 La movilidad es una dinámica clave de la urbanización. La infraestructura asociada a esta determina el modelo urbano de las ciudades –  la impresión espacial definida por calles, sistemas del transporte, espacios y edificios. En 2005, se realizaron aproximadamente 7,500 millones de viajes al día en ciudades del mundo. Para 2050 se estima triplicar o cuadruplicar en kilómetros cubiertos por pasajeros respecto al año 2000 (siempre y cuando los costos de infraestructura y de energía lo permitan). Asimismo, el transporte de carga podría aumentar más del triple durante este período. Sin embargo, a pesar del aumento en los niveles de movilidad urbana en el mundo, el acceso a los lugares, actividades y servicios se está tornando cada vez más difícil. El crecimiento urbano descontrolado (la expansión horizontal de baja densidad de las ciudades sobre territorios extensos), ha aumentado la distancia entre destinos funcionales, como locales de trabajo, escuelas, hospitales, oficinas de administración o centros comerciales, lo que ha conducido a un aumento de la dependencia de transporte motorizado privado, así como de otros tipos de movilidad dependiente del automóvil. Por consiguiente, la congestión y los embotellamientos de tránsito se han convertido en norma en muchas ciudades. La vida urbana se ve afectada por factores externos negativos, como la contaminación, estrés auditivo y accidentes. En algunas ciudades, la separación física entre las áreas residenciales y los lugares de empleo, mercados, escuelas y servicios médicos obligan a muchas personas a pasar cada vez más tiempo y a gastar en torno de una tercera parte de sus ingresos en transporte. En los países en vías de desarrollo, especialmente en ciudades africanas donde caminar puede representar hasta 70% de ese modo de transporte, el desarrollo urbano horizontal de baja densidad causa la creciente exclusión de los pobres en las zonas urbanas. La escasez de transporte impide que muchos habitantes no puedan ir a los centros urbanos o a las áreas que concentran el comercio y las instituciones, privándoles las ventajas que la urbanización ofrece.

El desafío de la movilidad
Por otra parte, muchas ciudades no han desarrollado eficientes sistemas públicos de movilidad. Aun cuando hay disponibilidad, el transporte público sufre el estigma causado por los altos costos de acceso,  falta de confianza, y deficiencias en seguridad y protección. Asimismo, los límites administrativos no siempre corresponden con los del área metropolitana, ya que cada unidad administrativa cuenta con sus propias políticas de movilidad y sistemas de transporte. Esto conduce a ineficiencias y falta de atractivo debido a la ausencia de coordinación en las operaciones, como horarios no armonizados o billetes múltiples. Hasta ahora, la respuesta estándar al problema de movilidad urbana ha sido expandir la infraestructura, sobre todo para los automóviles, llevando a la construcción de más caminos, autopistas, puentes o túneles. Desafortunadamente, este tipo de progreso engendra un círculo vicioso: la ampliación de infraestructura estimula el crecimiento urbano descontrolado, facilitando el acceso a las zonas urbanas periféricas. Esto incrementa el uso de automóviles, que exige el desarrollo adicional de infraestructura, y así sucesivamente. Si bien es cierto que todos las personas tienen derecho a acceder a su vivienda, lugar de trabajo, locales de esparcimiento y otros lugares de recreación o realización personal, de manera rápida y eficiente, y que la construcción de caminos es primordial para el desarrollo de ciudades y países de bajos ingresos, expandir la infraestructura no es necesariamente la panacea para los desafíos de la movilidad urbana actual. La movilidad no sólo debería ser una cuestión de desarrollo de infraestructura y servicios de transporte. Es necesario situarla dentro de un contexto sistémico que contemple la planificación urbana en su totalidad, para superar los apremios sociales, económicos, políticos y físicos relacionados con la circulación de personas.
Cambio de paradigma en la planificación urbana: hacia un concepto de movilidad sostenible
Plantear el desafío de la movilidad requiere un cambio de paradigma en la planificación urbana, fomentando ciudades compactas con uso mixto del suelo para mejorar la accesibilidad y reducir en general la necesidad de transporte. Atendiendo al propósito de la movilidad, que es facilitar el acceso a los destinos, actividades, servicios y bienes, la planificación urbana debería enfocarse en la persona, de modo que los parámetros funcionales finales (las razones del recorrido) se encuentren lo más cerca posible el uno del otro, reduciendo distancias y necesidades de transporte. De esta forma, la planificación y el diseño urbano deben centrarse en aproximar personas de los lugares, y crear ciudades que valoren la accesibilidad, más que expandir la infraestructura de transporte urbano a fin de aumentar la circulación de pasajeros o de bienes. En pocas palabras, los residentes urbanos deberían poder satisfacer sus necesidades haciendo el menor número de viajes posible. Igualmente, la actual preferencia global por los vehículos automotores privados necesita cambiar a favor de conceptos de movilidad más sostenibles, como sistemas de transporte público con mayor capacidad para pasajeros, amplitud de cobertura, con bajo uso de energía y emisiones de carbón. Para reducir la dependencia en transporte motorizado privado, las ciudades necesitan desarrollar sistemas de transporte atractivos, accesibles y asequibles que estén dentro del alcance geográfico y económico de los habitantes, especialmente los pobres. Teniendo en cuenta que la mayoría de los viajes implican una combinación de varios modos de transporte, las ciudades necesitan proporcionar sistemas multimodales de transporte y abordar la integración modal como un componente importante de cualquier estrategia urbana de movilidad. Por ejemplo, los sistemas de transporte público de gran capacidad (el metro, el tren ligero, o el autobús de tránsito rápido) necesitan estar integrados con las demás formas de transporte público que sirven como servicios de enlace. Cabe por lo tanto hacer hincapié en el concepto de “acceso de último tramo,” para brindar a las personas fácil acceso al sistema del transporte público. El espacio urbano debe ser repensado para optimizar el flujo del tránsito, pero también para incrementar y estimular el uso del transporte no motorizado, tal como la circulación peatonal o el ciclismo. Las calles necesitan adaptación para incluir veredas, pasos de peatones y ciclo vías. Se necesita establecer intersecciones que sirvan como puntos de conexión entre diversos modos de transporte, facilitando de esta forma el acceso al sistema de transporte público y prolongando la gama del mismo, tanto a nivel macro (la ciudad, la región y más) como a nivel micro (el vecindario). 
Consolidación de las instituciones a cargo de la movilidad
La fragmentación institucional extensa mina la capacidad de reforzar los servicios de transporte. La separación del sector urbano en diversas organizaciones, cada una con su propia administración, personal, presupuesto y estatutos, se traduce en oportunidades perdidas, como la omisión de nuevos proyectos de vivienda cerca de confluencias de transporte público. Las instituciones fiables, así como un alto nivel de apoyo político, son esenciales para crear y mantener una buena calidad de infraestructura y servicios para la movilidad urbana. Esta se ve afectada también por partes externas al sector de transporte asociadas al uso del suelo y al impacto social y medioambiental. En los países en vías de desarrollo en particular poderosas partes interesadas no especializadas pueden ejercer influencias que socavan seriamente los esfuerzos para alcanzar el desarrollo integrado entre el movimiento urbano y el uso del suelo. Por eso se requiere una fuerte planificación estratégica y coordinación por parte de los gobiernos locales y nacionales, que necesitan proporcionar marcos jurídicos y políticas que permitan y aborden la movilidad en vista de los esfuerzos en planificación urbana. Las autoridades necesitan asignar suficiente tiempo y fondos para mejorar la infraestructura del transporte a largo plazo y satisfacer futuras exigencias. Para supervisar estos esfuerzos, países, regiones y ciudades necesitan tener autoridades que administren bien el tema movilidad, con objetivos claros y mensurables y que coordinen eficientemente los servicios urbanos de transporte. En las grandes áreas metropolitanas organizadas en zonas administrativas separadas, los esfuerzos necesitan ser coordinados bajo una autoridad única a fin de garantizar la eficacia por medio de la planificación común y la gestión del área como si fuera una, cortando costos en el desarrollo de infraestructura.
Proyectos y soluciones de ONU-Habitat
Para abordar el desafío de la movilidad, ONU-Habitat ofrece un paquete comprensible de conocimiento, promoción y asistencia técnica para brindar apoyo a los gobiernos nacionales y autoridades locales en el desarrollo y puesta en práctica de planes de movilidad y de estrategias de inversión urbana que sean sostenibles. En consulta a gobiernos asociados, mientras se construyen compromisos y sociedades, ONU-Habitat apoya un amplio proceso de consulta entre las partes interesadas para desarrollar estrategias metropolitanas de movilidad que se adapten a las necesidades y particularidades locales, y que sean viables en términos de financiamiento, construcción, mantenimiento y operación. Dentro del marco de asistencia a socios en relación a la redacción de documentos de estrategia, ONU-Habitat tiene experiencia internacional y mejores prácticas. Consolidará además la capacidad técnica de gobiernos locales y nacionales por medio de sesiones de capacitación en planificación para el desarrollo compacto, instituciones y organización de sistemas de transporte público, para una mejor infraestructura para peatones y ciclistas y para la combinación de diferentes formas de transporte público urbano. Para garantizar perspectivas de implementación realista, socios financieros potenciales en el ámbito local y nacional serán incorporados al proceso.  
Promoción de soluciones sostenibles de transporte para las ciudades de África Oriental
Uno de estos proyectos se conoce como “promoción de soluciones sostenibles de transporte para las ciudades de África Oriental”. El mismo busca disminuir el uso del vehículo privado, reduciendo así congestiones de tránsito y emisiones de gases de efecto invernadero en tres capitales de África Oriental: Addis Abeba, Kampala y Nairobi. La reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero se alcanzará directamente por medio de infraestructura sostenible y el uso de combustible limpio, e indirectamente a través del desarrollo de capacidades de la administración local y del conocimiento sobre la movilidad urbana. El proyecto, que comenzó en noviembre de 2011 y que se espera acabe en 2015, fue puesto en marcha por ONU-Habitat en colaboración con el gobierno y las autoridades locales de los tres países. El papel de ONU-Habitat incluye apoyo en la coordinación de múltiples partes interesadas en la construcción corredores piloto para autobuses de tránsito rápido. El Concejo Internacional sobre el Transporte Limpio ha evaluado factores como fuentes de energía actuales y futuras, tipos y calidad de combustible, tecnología del vehículo e infraestructura disponible en las tres ciudades. Basado en esto, se presentarán diversas opciones para uso de autobuses limpios con la tecnología limpia más adecuada.
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